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las gringas de pastaza

pastaza llevaba ya unos cuantos meses de regreso a quito y su chica en cuestión tenía un novio, o dos, o mucha imaginación, o un consolador, o una conexión a internet lenta, o cualquier cosa, pero para pastaza lo que realmente importaba era que ella tenía solo una motivación: escapar de quito con otro que no fuera pastaza.

pelando papas le encontró a este ex agente de seguros del sur, una conversación con macará, quien fuera miembro de ese colectivo literario que fundarón años atrás, que alcanzó niveles míticos de fama antes de caer de boca en la miseria de la ciudad de las montañas.

fue conversando con macará que le apareció a pastaza el reflejo de una prostitución masculina de la que había aprendido que las mujeres podían eruptar por la vagina, echar chorros de fluídos orgásmicos (escuirt) y sobre todo, el que en el corazón de una mujer, no siempre se encontraba una madre.

el tercer integrante fundador de aquel colectivo fue un excelentísimo escritor de san juan, portovelo quiróz, quien se había distanciado de macará por razones injustas. durante la corta vida de aquel proyecto literario se produjeron muchísimos textos, que de no ser por quiróz o macará hubieran desmerecido el nombre del colectivo.

de entre los tres pastaza siempre fue el menos talentoso, pero era el que permitía que la genialidad de portovelo se encontrara con los golpes poéticos de macará. entre los tres había chispa. portovelo decía que pastaza tenía polenta. pastaza sabía que la tenía, pero nunca hasta esta tarde, pelando papas, pudo darse cuenta de donde salía su genio para atar talentos literarios.

su polenta venía de las gringas. no porque estas mujeres, muchas veces incapaces de comprender los efectos de la diferencia de presupuestos de viaje, eso que pastaza había llegado a llamar una especie de prostitución masculina, fueran buenas musas sinó porque simplemente no eran quiteñas.

lo que durante el tiempo de formación del colectivo le permitió a pastaza operar con la libertad que debío haber requerido carmen ballcels para organizar el boom latinoamericano, fue simplemente que pastaza durante años estuvo al margen de la complicada vida sentimental de su ciudad. el haberse visto invadido por gringas, le había dado la idea de que la ciudad de quito era un pañuelo blanco, listo para ser cubierto por los textos de macará, portovelo y suyos. esta fue la polenta que lanzó a estos tres tristes tigres a un aventura que nunca pensaron protagonizar. pero pastaza ya llevaba meses de regreso a quito, trayendo tras de sí los intentos frustrados de encontrar a sus extranjeras en el extranjero, batallas perdidas que le llevaron a catalogar su historia de romances como un tipo de prostitución masculina, y en esos meses de regreso a su ciudad había conocido ya a algunas de esas chicas en cuestión, que podían tener un novio o dos, o mucha imaginación, o un consolador, o una mala conexión a internet, o ese propósito de huir de la ciudad sin él, y que hacían de aquel pañuelo blanco, una masa de papel higiénico sucio reposando el el fondo de un bote de el que todos los intentos literarios que nacieran tendrían que contener palabras como eructo, vagina, fluído, orgásmico, escuirtin, corazón y madre.






pastaza
12/21/11

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