Skip to main content

desorden alimenticio


Cada vez que como quiero tener sexo. Cada vez que me alimento, que tomo agua, que me chupo un caramelo. Últimamente, cada vez que trago saliva también siento deseo. He estado dejando de comer para ver si puedo controlar esta fiebre de seducción. Sin embargo, me siento débil y llega un punto en el que tengo que comer. Entonces, me lleno de comida y después solamente quiero ser parte de una orgía o algún banquete sexual. He decidido dejar de fumar. Los cigarrillos también me hacen querer acostarme con alguna mujer, así que me fue fácil darme cuenta que no vale la pena llenarme los pulmones de cáncer por algo que era igual de malo que todo el resto de sustancias que me veo obligado a consumir. También he decidido que es mejor idea comer acompañado. De esta forma, puedo poner mi deseo en perspectiva y dado el aprecio que siento por los amigos con los que almuerzo he podido contenerme y ubicar mi deseo en un lugar seguro. Así mismo, siempre puedo conseguir con quien sentarme a cenar. Voy a este comedor de estudiantes. Me siento ahí y aunque no converse con ninguno, el mero hecho de comparar su deseo, aparentemente mucho más pujante, con el mío, hace que me sienta una persona normal. Lo que sí me resulta imposible es desayunar con alguien. La única persona en mi casa a esas horas del día es mi compañera de cuarto y ya hemos tenido sexo cinco veces y nos ha ido muy mal. No podemos ser pareja, ella sigue enamorada de su ex marido. Así que he decidido dejar de desayunar. Me importa un carajo que sea la comida mas importante del día.




Gabriel Gómez de la Torre
12/19/09


Comments

Popular posts from this blog

equilibrio

yo y ella estamos en mi cuarto slash oficina estamos discutiendo sobre como una pareja como nosotros es vista como una pareja por interés supuestamente yo quiero casarme con ella por la visa le he dicho en el camino a casa que esa suposición no solo es aquella de la gente que no me conoce es la suposición de gente que no conoce el sistema (no hay forma de que yo no tenga que regresar a ecuador por dos años siquiera) ella y yo conversamos en mi oficina slash cuarto yo estoy viendo por la ventana  hacia afuera la calle bed stuy en lunes es lindo y pierdo el equilibrio el primer momento que tenemos una conversación adulta me doy cuenta que el mantenerse erguido sobre un par de pies  es un trabajo complicado santiago soto 04/30/12

Las Quitus

Un día, Macarena entendió que era una quitu. Lo de quiteña, le sacaba un poco de onda. Había algo en esa idea de ser quiteña que siempre iba a estar relacionada con ser blanca o al menos, con una medida de qué tan blanca debías ser para que pudieras ganarte ese apelativo. Por otro lado, ser una quitu, se sentía más como ser ella. Ella misma, sin necesidad de modificaciones inteligentes establecidas por una bloguera. Así fuera la Kiki, o cualquier otra. Macarena disfrutaba de caminar por la calle sintiendo que sus piernas, un par de agujas cortas de carne mestiza, y que terminaban en unos zapatos bajitos, casi sin suela. Se llevaba las miradas de algunos hombres, y también de algunas mujeres. A la gente en Quito le gustaba mirar de una manera invasiva. Dije Quito- se preguntaba- debería decir Quitu- continuó. Con ká? No, deje así, con cu. Los quitus, además, no se habían ido a ninguna parte. En uno de los capítulos más tristes de la conquista de la ciudad (que más que una conqui...

problemas con la autobiografía de un contador

en su segunda novela pastaza escribiría el equivalente a una semblanza. un papelón de listas, enumeraciones, simples, de eventos surgidos en la vida de su personaje carlos cóndor. en su interés por retratar el futuro del ecuador, pastaza había escogido la primera década de los dosmiles como el escenario en el que su personaje principal, carlos, un muchacho de la clase media quiteña, entraba a la universidad para ganar algún tipo de premio en las artes, elemento que le servía como dato característico de la biografía a pastaza.  utilizaría este evento para depositar a carlos en una carrera contra el tiempo, en los estados unidos, por replicar ese pequeño éxito universitario. de la misma forma que carla badillo coronado, tras ganar el césar dávila andrade se había dedicado a recorrer los estados unidos en la búsqueda de sus grandes escritores, pastaza quería que carlos tuviera la oportunidad de centrarse en nueva york por un par de años, para que este joven escritor anarquista d...