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nuestro coqueteo con las drogas


billy white

billy white vivía en la sesenta y ocho. yo en la ocho. él llegó años después que el resto de la pandilla, pero esta no era la razón por la cual lo rechazaban. era una serie de factores. su papá era peruano, no tenía mamá y se vestía como el personaje principal del gato cósmico. yo, tenía mis propias desventajas. era malo para el fútbol, tenía la cabeza demasiado grande y una vez me había cagado en donde no debía. 

mi primera novia

solamente en los noventas se escuchaba de adictos al crack. mi novia era una chica muy guapa, que como toda chica guapa piensa en algún día publicar un libro. tenía una afición por la fotografía y los químicos. cuando me enteré que había sido la novia de otro de los amigos del barrio, confirmé que en el ecuador, la gente que es buena para el fútbol está un paso adelante en todos los aspectos de la vida. el pecoso desgraciado no solo era más guapo que yo, también le había metido antes la lengua en la garganta a mi desastroza novia.

billy white y los químicos

nunca fui el mejor amigo de billy. intenté serlo pero era imposible vencerle en final fight y no podía haber una amistad equitativa si es que entre nosotros siempre existía ese tipo de superioridad en los videojuegos. podíamos hacer muchas cosas juntos. podíamos leer todo el día historias sobre dinosaurios,  escanear el arte de nuestros discos favoritos. planear algún gran golpe en contra del hijo de puta que vivía en la casa esquinera. especular sobre quien se cogería primero a maría la mormona y patinar en la carolina. 

nuestra amistad nos había llevado a comprender los límites de la vida de barrio. fue él quien me enseño a surfear en la red, que alanis morissette era en realidad lesbiana y que freddy mercury tenía asma. billy white era también un buen baterista. sabía invertir bien su dinero y de vez en cuando, solo de vez en cuando renegaba de que su padre fuera peruano y festejaba el que el ecuador hubiera ganado la guerra del cenepa. 

cuando me vendió sus tortugas ninja a medio precio, supe que era un negociante de cepa, al mismo tiempo que entendí que su amor por la música nunca sería tan grande como el mío y que si su forma de vestir era tan ridícula a sus trece años, lo sería probablemente por el resto de su vida.

los años de billy white en el extranjero

siempre fallo escribiendo la palabra extranjero. muchas veces me gusta meter en ella una g que no calza. 

cuando billy se encontraba en el extrajero tuvo que crecer apresuradamente. años en los que los cabezas rapadas habían optado por las rastas y en los que el arte callejero todavía se confundía con acciones pandilleras, billy estuvo presente en berlín. fue expuesto a la frialdad que nuestra calle nunca tuvo y su padre adquirió una afición por ser de clase media alta.

durante esos años yo conocí a mi primera novia, tuve sexo, formé mi primera banda, me jalé el año y decidí nunca más en la vida bailar música latina. 

cabezas rapadas en hongos

gracias a billy white, trainspotting se estrenó en nuestro barrio en una tarde de películas en mi casa. billy tuvo que volver de berlín para terminar la escuela. había perdido algunos kilos y también tenía pelada. habían pasado dos años y por fin pude ganarle en final fight. billy tenía un acento modificado, no reconocía la palabra compreshor y no tenía idea de la relevancia de ratas, ratones y rateros. 

en aquellos días el gobierno había impuesto la dolarización, mi padre había huído al extranjero por haber sido parte de uno de los bancos y mis amigos, todos estudiantes de la católica habían empezado a formar colectivos literarios en los que comentaban textos sobre las desaveniencias de la vida adulta. yo escribía canciones de rock alternativo y mi novia había adquirido un gusto desaforado porque fuéramos al cine a ver películas románticas.

tengo tecno

nunca dudé que billy llegaría del extranjero con historias sobre el tecno. de niños hablábamos sobre la popularidad de maná y shakira como los signos inconfundibles de que latinoamérica estaba absolutamente necesitada de música electrónica. cuando mi padre me regaló un sintentizador yamaha que permitía programar secuencias simples, billy tuvo la idea de complementar con aquellos sonidos los ritmos de su bataca. por eso cuando escuché que volvería de alemania le pedí que no se le olvidara traer un music production studio. me contó que tuvo que vender éxtasis por tres meses para poder tener toda esa plata.

en cotocollao, poco tiempo antes del nueve once, la globalización nos llegaba por cable y mtv todavía significaba un referente para aquellos aficionados al rock. para nosotros, que estabamos metidos de lleno en la movida electrónica, el internet era la única posibilidad de estar al tanto de lo que realmente nos importaba. un amigo que estaba en londres nos consiguió unos viniles. también nos supo prevenir sobre el espejizmo que el minimal significaba. lo nuestro era el tecno, el tecno romántico. su espíritu kitsch era vital para contrarestar la estresante farándula politiquera ecuatoriana, única fuente de entretenimiento popular en nuestra patria.

por aquellos días ya se hablaba de china como un revelación en el panorama económico mundial. el hijo de uno de los amigos más bacanes de mi papá tuvo que viajar a beijing para abrir una rama de su empresa. se dedicaban a comerciar con basura. un negocio sucio que había resultado más rentable que ser parte de la milicia. mi madre, quien se había convertido a la izquierda tras la vergüenza que nuestro padre nos había causado, veía en mi libertinaje musicalmente electrónico, el signo de que la juventud globalizada iba a terminar teniendo que impulsar una verdadera revolución socialista si quería alguna vez tener un lugar en la clase media.

billy y yo sabíamos también que ninguna de nuestras iniciativas comerciales llegaría más lejos de galápagos. cuando logramos comprarnos nuestros pasajes para las islas encantadas, en base a aprender a hacer tatuajes forforescentes a los asistentes de los primeros mini raves que organizamos en el valle, celebramos con austeridad porque no teníamos suficiente dinero para el hostal. 

después vino montaña, canoa, máncora, radiohead en chile y finalmente bjork en argentina. nunca nos permitimos dedicarnos a las artesanías. todas nuestras excursiones fueron a la final financiadas por nuestros respectivos padres en el extranjero. billy logró convencerme de que no me casara con la primera pelada con la que había tenido sexo (mi primera novia con la que me mantuve durante todos esos años) y que de cualquier manera evitara el estudiar literatura en la católica.

nuestro coqueteo con las drogas

una de las diferencias de ser un raver en ecuador es que pese a que hay la posibilidad de engancharse con los hongos, los ácidos o el éxtasis, con un porro ocasional y suficiente caña se pasa bien si es que se va las suficientes veces a la playa. billy había tenido razón, terminar con mi primera novia elevó mis perspectivas en la vida, me hizo dejar de hacer tecno y enamorarme de una pelada que hacía hula hula y que de esa manera mantenía una cintura que me hacía el hombre más feliz del mundo cada noche que me acostaba con ella (cuando sus padres nos dejaban). 

nuestra afición por fumar un porro en la terraza de la casa comunal de nuestro barrio cada domingo en la madrugada había sido el ritual que nos permitía mantener una amistad fresca. a diferencia de muchos aficionados al thc, cuando nosotros fumábamos juntos escribíamos historias cómicas que le resultaron muy útiles para sus clases de guión en la universidad. billy estudió cine en la san francisco y logró hacerse parte de toda la movida emocionante del cine ecuatoriano. ya va en su tercer largometraje como asistente de dirección y aunque detesta dirigir, creo que está muy pronto a escribir la primera comedia romántica stonerecuatoriana.

la primera comedia romántica stoner ecuatoriana

billy empezó a trabajar en esta historia durante nuestra primera ida a máncora, cuando conocimos a unos muchachos del sur de quito que habían llegado allí vendiendo todo lo que encontraron en sus casas. nos contaron sobre sus amigos, vecinos de cuando vivieron en el norte y de como empezaron a fumar marihuana.

uno de ellos en particular le causó una obseción momentánea porque le contó de un gordito de padres peruanos que había viajado a alemania y descubierto el mundo de la música electrónica. billy siempre pensó que ese era un fenómeno exclusivo de la gente que estudiaba en colegios como el suyo (el alemán), pero cuando se dió cuenta que mucha gente debajo suyo compartía la misma afición por el dance se decidió a escribir la historia de un grupo de amigos de la rumiñahui que descubrirían una afición por el tecno y la marihuana durante una excursión con sus novias a una quebrada en guayllabamba.






pastaza
03/29/12

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